Remozada autopista

La autopista La Paz El Alto está signada por un hado muy particular, no solamente por los centenares de accidentes allí suscitados, sino por sus orígenes y su actual albur al que se acomoda su remodelación. Las obras de reparación y ampliación costarán más que la construcción de esta doble vía que en su momento fue la más costosa y modera del país, pero que ha tenido en su historial los más enredados orígenes. Los centenares de víctimas de la imprudencia y del incumplimiento de las normas de seguridad en una vía rápida, han sido probablemente el mayor castigo.

Ni las bendiciones de los curas, las exhortaciones del Papa o los sortilegios de las brujas, callahuayas, yatiris, cultores de las «ñatitas» y hasta altares de los satánicos pudieron mermar los trágicos accidentes ocurridos en estos 41 años de servicio de la autopista. En lo positivo, millones de vehículos, pasajeros y carga transitaron por esta ruta, agilitando la vida cotidiana, acelerando los viajes y permitiendo un flujo más ágil. Sin duda se ha convertido no solamente en el principal nexo entre las ciudades de La Paz y El alto, sino el único camino expedito -cuando no hay bloqueos- para la conexión interdepartamental e internacional de la sede de gobierno.

Cuando la obra fue concebida durante el régimen de Hugo Banzer, la obra se presupuestó en 13 millones de dólares, suma que al fin resultó insuficiente y tuvo que ampliarse. Las demoras en la construcción hicieron que la obra que comenzó en 1974 terminara en 1977. En descargo de ese proyecto debe señalarse que se trató de la construcción completa de la obra desde los estudios de suelos, diseño, ruta, apertura de la senda, construcción de puentes y una autopista de cuatro carriles con asfalto rígido y dos plataformas de seguridad al borde de las dos vías. Además se pagaron indemnizaciones por terrenos afectados y se tuvo que construir una urbanización nueva para los damnificados, además de dos edificios multifamiliares.

Ahora, la ampliación de la autopista comprende dos nuevos carriles, pero por lo que se vio, han desaparecido parte de las plataformas de seguridad. La obra de ampliación de la autopista se contrató por un monto total de 34 millones de dólares, que sin explicación fundamentada, se elevaron a 42.7 millones de dólares, debido a la necesidad de «incrementar nuevos ítems para mejorar las condiciones de servicio de la obra», según el contrato ampliatorio. La autopista debía ser entregada el pasado mes de junio, pero por razones que tampoco se explicaron, se incumplió ese objetivo fijándose este mes de diciembre para la entrega definitiva.

Es necesario aclarar que trata de una rehabilitación de la autopista, y no de una nueva obra. Según autoridades del gobierno la construcción prácticamente está concluida. El ministro de Obras Públicas, Milton Claros, aseguró que si hubiese algún retraso serán aplicadas las multas correspondientes. ¿Con cuánto se multó a la empresa constructora por los atrasos acumulados hasta ahora? Algo que tampoco debe extrañar es que tampoco se fijó fecha para la entrega oficial de los trabajos.

El ministro Claros dio una explicación sobre el incremento en el costo señalando que «en el tema de seguridad no estamos escatimado recursos, hemos incrementado el presupuesto en cerca de ocho millones de dólares para ver el tema de deslizamientos, estabilización de taludes y temas de drenaje porque una autopsita de estas características amerita una intervención de ese nivel». Esto significa que en el contrato original ¿no se había tomado estas condiciones elementales, básicas para toda obra? Quienes firmaron el primer contrato y olvidaron estas bases imprescindibles son los que deben pagar el incremento en el costo de la obra y no el país.

Es necesario recordar que el anuncio de la firma del contrato para la ampliación de la autopista la efectuó el presidente Evo Morales, el 16 de febrero de 2016, días antes del referendo que consultaba la posibilidad de una enmienda en la CPE, que permitiera al presidente ir a otra reelección, que finalmente resultó con una victoria del NO.

Ahora, la remozada autopista se apresta a vestirse de gala y convertirse en el presente navideño de los paceños, y una obra costosa, ya que, sumados el costo original de construcción y la ampliación actual, superan con creces los 60 millones de dólares para 11,7 kilómetros, es decir, que cada kilómetro de esta ruta vale aproximadamente cinco millones de dólares.