Respuesta rápida e inclusiva ante desastres

En forma recurrente nuestro país sufre graves daños en la época de lluvias, y hasta ahora poco se pudo hacer para enfrentar situaciones de desastre. Se han ensayado paliativos para enfrentar esta situación que en muchos casos se agrava por las consecuencias del cambio climático. La labor de prevención y la capacidad de dar respuestas rápidas continúa en pañales mientras los riesgos son cada vez mayores.

Las autoridades conocen perfectamente la vulnerabilidad del país, más aún cuando los pronósticos internacionales han alertado sobre el fenómeno climatológico de El Niño que ya se siente en el país. Las regiones de Cochabamba, Beni y el norte de La Paz son las zonas más vulnerables, sostuvo el ministro de Defensa, Javier Zavaleta, quien, además, advirtió que desde enero hasta mediados de marzo de 2019 se registrarán mayor cantidad de lluvias. También informó que hasta la semana pasada ya se registraron 285 familias afectadas por las lluvias. Se han reportado ya daños en tres mil 776 hectáreas (ha) de cultivos en los departamentos de Cochabamba, Chuquisaca, Oruro y Potosí.

En los últimos 15 días, por la intensidad de las precipitaciones pluviales se anegaron las calles de Oruro, Cochabamba, Santa Cruz y La Paz, incluso fue cortada la ruta Tarija-Villazón por derrumbes. La Administradora Boliviana de Carreteras (ABC) envió cuadrillas para rehabilitar la carretera. El jefe regional de la ABC de Tarija, Fohad Amas, reiteró a los transportistas que las rutas están expeditas, pero deben transitar con precaución y no viajar en horario nocturno. De acuerdo con la ABC, hay dos vías con restricción vehicular en Beni y La Paz, y cinco con desvíos en Cochabamba y Tarija.
El Gobierno nacional cuenta con un presupuesto de Bs 45 millones para afrontar la actual época lluviosa. Bolivia ha sido afectada frecuentemente por desastres naturales, como inundaciones y sequías, con un impacto social y económico significativo. Desde principios de la década 2.000, la gestión del riesgo de desastres ha sido una prioridad en la agenda de desarrollo en Bolivia, dice un informe del Banco Mundial (BM).

El año 2015, el BM concedió 200 millones de dólares para hacer posible el desarrollo de acciones, proyectos y programas de la Gestión de Riesgo de Desastres (GRD) y Adaptación al Cambio Climático (ACC) y la planificación del desarrollo integral; de esta manera. El, objetivo era que «los diferentes niveles de gobierno puedan fortalecer sus capacidades de resiliencia (capacidad de enfrentar situaciones adversidad) y de gestión de los impactos de cambio climático y los eventos extremos».

El Banco Mundial advierte que además de la prevención, ante un desastre natural, es necesario prepararse para «responder más rápido, con más recursos y de manera más inclusiva». Un ejemplo de esto es el seguro colectivo contra terremotos –llamado también bono catastrófico-, que acordaron los cuatro países de la Alianza del Pacífico (Chile, Colombia, México y Perú), a través del Banco Mundial. El objetivo es lograr que, ante una catástrofe natural, los países puedan acceder de manera casi inmediata a fondos para la reconstrucción y rápida recuperación. Un nuevo reporte del Banco Mundial estima que se reducirían en gran manera los costos de emergencias, con esfuerzos de reconstrucción más eficientes, para lo cual ha recomendado que se adopten todas las previsiones para lograr una respuesta rápida e inclusiva, como clave ante desastres naturales.