Riesgos de la autocomplacencia

La Confederación de Empresarios Privados de Bolivia (CEPB) lamentó que el Ministerio de Economía pretenda utilizar el análisis de la Cepal sobre el estado de la economía Latinoamericana como argumento para descalificar el reclamo del sector privado sobre la precisión de las cifras que publica el INE, forzando una interpretación para justificar el pago del segundo aguinaldo. Mediante comunicado el organismo empresarial señala su preocupación por la “superficialidad y la falta de prudencia con que se maneja el tema del crecimiento.

El tema salió a colación por las proyecciones que hizo conocer la Cepal, que modificó su inicial previsión de crecimiento del PIB boliviano de 4% a 4,3% para 2018, dato que el Ministro de Economía utilizó para criticar a los empresarios señalando que “mientras algunos empresarios cuestionan los datos, los organismos especializados internacionales los resaltan”.

El viceministro de Economía, Jaime Durán, afirmó que los datos de la Cepal: “echan por tierra esos argumentos que hemos escuchado de algunos dirigentes del empresariado boliviano, que cuestionaban los números y decían que la economía no se estaba expandiendo”.

Pero la CEPB aclaró que los organismos internacionales que hacen proyecciones de crecimiento (Banco Mundial, FMI y Cepal), utilizan las cifras oficiales que les proporcionan los gobiernos y no hacen sus propias encuestas, estudios ni mediciones dentro de los países. “Es obvio que con los nuevos datos que el INE proporcionó y que muestran cifras más elevadas que antes, estos organismos van a modificar sus previsiones. Es decir, que los funcionarios del Ministerio de Economía lo que hacen es festejar sus propias cifras”, señalaron.

Los empresarios insisten en que los datos oficiales muestran algunas inconsistencias que no han sido aclaradas hasta ahora. Se puede acotar que las cifras que ofrecen los organismos del Estado generan desconfianza porque mientras la ciudadanía sufre el falta de empleo, los altos costos de los productos y las permanentes subidas de precios, el gobierno reitera cifras de crecimiento y bonanza, cuando ha bajado la producción de gas natural, principal fuente de ingresos del país, bajaron las exportaciones de varios rubros de los productos nacionales; crece la deuda externa y las Reservas Internacionales Netas (RIN) bajaron de 15.085 millones de dólares en 2014 a 9.174 millones de dólares a agosto presente. Estas contradicciones hacen ver al gobierno y a las autoridades cayendo en una riesgosa “autocomplacencia”.

El diccionario de la Real Academia Española define la autocomplacencia como la “satisfacción por los propios actos o por la propia condición o manera de ser”. Significa la ausencia de espíritu crítico y la resistencia al autoanálisis (conocimiento preciso y honesto de uno mismo) “nosce te ipsum” o conócete a ti mismo, decían los griegos. Este concepto entra en oposición a aceptar críticas y observaciones de los demás, aunque sean acertadas y justificadas.

En la autocomplacencia interviene una serie de errores de pensamiento y sesgos de conocimiento. Para los economistas el sesgo de confirmación es la tendencia a aceptar la información y los datos que se acomodan a ideas preconcebidas, y rechazar los informes que las cuestionan. El sesgo del falso consenso es la tendencia a creer que “todo el mundo piensa como nosotros” y que nuestras percepciones y juicios son compartidos por la mayoría de las personas.

El sesgo de memoria se define como una “mala pasada” que nos juega la mente, modificando (a veces de forma inadvertida) los recuerdos y la forma de ver las cosas en la actualidad. También se reconoce el sesgo por anacronismo, que consiste en aplicar las ideas y los conceptos actuales a una situación pasada, que tuvo lugar en un contexto quizá muy diferente, o viceversa.