¿Se achican mercados para el gas?

Este lunes se inician negociaciones decisivas para la comercialización del gas natural, debido a que Argentina tiene nuevas prioridades energéticas con el desarrollo de su producción propia. Llegará una misión técnica de Buenos Aires. Esta realidad hace que se analicen los alcances del contrato de compra de gas suscrito con Bolivia. Al parecer se busca una modificación. Recordemos que el secretario de Energía de Argentina, Javier Iguacel, informó que en esta gestión las importaciones disminuirán 20 por ciento, el próximo año caerán en 50 por ciento, y que hasta 2020 se dejara de importar gas.

El embajador de Argentina en Bolivia, Normando Álvarez, en declaraciones a medios de comunicación explicó que el Gobierno argentino trabajó desde hace dos años en el proyecto de Vaca Muerta, que ya comenzó a producir y estimó que “en uno o dos años vamos a ser totalmente autosuficientes”.

Anteriormente, el ministro de Hidrocarburos, Luis Alberto Sánchez, aseguró que Bolivia aceptará revisar el contrato siempre y cuando los cambios beneficien al país, y en caso de que Argentina tenga la intención de reducir los volúmenes, deberá pagar más por cada millón de BTU. Sánchez dijo que hay un contrato entre ambos países y que Argentina “no puede aleatoriamente decir no voy a cumplir”.

Recordemos que el contrato de compraventa de gas natural con Argentina fue suscrito en julio de 2006, con una vigencia de 20 años. El 2010 se firmó una adenda que estableció la posibilidad de incrementar los volúmenes de gas cada año. Pero en lugar de aumentar, los envíos se redujeron los últimos años. El volumen mínimo comprometido para 2018 fue de 20,9 Millones de metros cúbicos diarios (Mm3/d), sin embargo, el promedio entre enero y septiembre llegó a 18,5 Mm3/d, según la ANH.

Esta realidad permitió a los analistas observar que en este momento las condiciones para renegociar el contrato son desventajosas para Bolivia, tanto por la disminución de las entregas del gas como por declaraciones torpes de altos funcionarios que enrarecieron las relaciones entre los dos países. Existe una deuda pendiente de Argentina. El ministro de Hidrocarburos, Luis Alberto Sánchez, afirmó que alcanza a 320 millones de dólares, de los cuales 50 millones corresponden a multas. El embajador argentino considera que ese tema será resuelto y que ya se efectuó el anuncio de honrar el compromiso hasta fin de año.

Es verdad que existen problemas pendientes por ambas partes, pero si existe voluntad y predisposición a encontrar soluciones, es perfectamente posible armonizar los intereses de ambos países. Bolivia necesita mercados para el gas natural y Argentina, pese a que posee reservas, requiere cubrir su demanda interna en este momento. De todas maneras, Bolivia tiene que ver el futuro y dejar de exportar materia prima. La industrialización del país es un paso insoslayable, ya que solamente generando valor agregado y alcanzando la diversificación, el país podrá salir adelante.