Seguro Universal de Salud

Los problemas básicos y no atendidos en el país son la salud y la seguridad social, sectores a los que se ha prestado poca atención, y cuando se intentó encarar algunas soluciones, el remedio resultó peor que la enfermedad, como el caso de la reforma de pensiones efectuada en el gobierno de Sánchez de Lozada, mientras el actual Gobierno, en varias oportunidades anunció reformas que nunca llegaron. Pero sorpresivamente, el presidente Evo Morales anunció que el próximo año se pondrá en vigencia el Seguro Universal de Salud (SUS).

Se trata de una de las promesas efectuadas al comenzar su Gobierno, pero que no pudo implantarse debido, fundamentalmente, al bajo presupuesto que el Estado asigna para la salud de la población. El año 2015, en el informe al país, también se anunció la aplicación del seguro gratuito. Según Morales, la decisión fue asumida conjuntamente con Conalcam y será financiada con recursos del Estado. “Vamos a empezar con 200 millones de dólares el seguro universal de salud. Tenemos mucha confianza en que nuestra economía va a seguir creciendo”, señaló el primer mandatario.

Por otro lado, Morales dijo que el anuncio no se constituye en una promesa electoral, sino que responde a una demanda de la población, y al crecimiento económico del país. El ministro de Salud, Rodolfo Rocabado, informó que a partir del 15 de septiembre comenzarán los encuentros departamentales para implementar el Seguro Universal de Salud gratuito. De todas maneras, es necesario advertir que deben respetarse los aportes de los trabajadores y los recursos que se asignan a la CNS. Asimismo, es necesario aumentar el presupuesto nacional destinado a salud. Es lo menos que se puede esperar.

Es oportuno recordar que Bolivia se encuentra entre los países que invierte en salud apenas entre el 4% y 6% de su Producto Interno Bruto (PIB), lo que representa estar en el mínimo recomendado por la Organización Panamericana de la Salud (OPS), según el informe quinquenal “Salud en las Américas 2017”.
Países como Bolivia, Honduras, El Salvador, Paraguay, Ecuador, Nicaragua, Colombia y Panamá están entre los que invierten entre un 4% y un 6%, mientras que entre los que más destinan están Cuba, Estados Unidos, Canadá, Costa Rica y Uruguay con hasta 10% del PIB. El presupuesto de este año para salud subió a Bs 18.304 millones (6,9% del PIB).

Los países de América Latina que menos invierten en salud resultaron ser Haití y Venezuela, con menos del 2% de su PIB. Los gastos en salud pública muestran una significativa variabilidad entre los países y un “avance regional insuficiente”, según las conclusiones del informe de la OPS, que analiza los indicadores de salud de 52 países y territorios de la región de las Américas.

Recordemos que Bolivia suscribió la Estrategia de Salud Universal (ESU) en la OPS en 2014. Este compromiso busca que todas las personas y comunidades accedan a todos los servicios de salud necesarios, sin discriminación, con compromiso comunitario y sin empobrecerse. En este momento, la capacidad de los hospitales en el país es menor a lo recomendable, y la obsolescencia afecta la atención y el bienestar de pacientes y del personal de salud. Se ha descuidado a este sector, pese a la convicción de que la inversión más efectiva es prevenir o diagnosticar temprano.

La Constitución Política determina que la salud debe ser una de las principales prioridades financieras del Estado. Hace dos meses atrás, el presidente Evo Morales afirmó que por falta de orientación no se invirtió en su momento en la construcción de hospitales, pero aseguró que ahora se hará frente al problema. La afirmación fue efectuada en el acto de firma de un contrato para la construcción y equipamiento del primer centro de salud de cuarto nivel. Se trata del Instituto Gastroenterológico de La Paz, un centro hospitalario que costará aproximadamente cien millones de dólares. El instituto forma parte de 49 edificaciones del Plan de Hospitales para Bolivia, que el gobierno impulsa: cuatro de cuarto nivel, 12 de tercer nivel y 33 de segundo nivel en todo el país, con una inversión de unos dos mil millones de dólares.