Si Evo declina postularse, pasaría a la historia

Dr. DAEN. Waldo Torres Armas

La doctrina constitucional enseña, que la institución presidencial es la garantía de la primacía de la Ley, del Estado de derecho. Quien está llamado a cumplir y hacer cumplir la Constitución y las Leyes, como primer servidor público del Estado, es el Presidente.

El artículo 172º.I de la Constitución Política del Estado Plurinacional, establece que el primer deber y responsabilidad del Presidente es: “Cumplir y hacer cumplir la Constitución y las Leyes”; no es una función más, sino un deber ineludible. El gobierno en clara desobediencia a ese mandato, sistemática y deliberadamente promueve el irrespeto al resultado del 21F, lo que constituye una ofensa al Estado y a los ciudadanos.

Cómo podría explicarse que legisladores del MAS, magistrados del Órgano Judicial, hasta el vocal electoral Antonio Costas, ultra petita, hayan manifestado que procede la candidatura del Presidente Morales amparándose en el prevaricato de ex integrantes del TCP y que inmediatamente asumieron cargos públicos?

A todos los bolivianos, a nivel nacional e internacional, consta que la Asamblea Legislativa, con dos tercios militantes del MAS, de obediencia ciega al Presidente del Estado, nomino y luego designo para cargos de magistrados, a militantes y ciudadanos identificados con el partido gobernante, para elecciones sin control de veedores internacionales y que gano de lejos el voto en blanco y nulo, por tanto era predecible que los magistrados con pocos votos en las elecciones especialmente los del Tribunal Constitucional Plurinacional, sin ápice de vergüenza y respetabilidad a su misión, se parcializan con quien los había favorecido con el voto de la Asamblea Legislativa.

Todos los bolivianos y los organismos internacionales están enterados, que nadie más que el Tribunal Supremo Electoral debe emitir resolución de obediencia a los resultados, del 21F, que son vinculantes, por tanto, el TSE, es quien debe rechazar la postulación de los citados ciudadanos porque de lo contrario “la Banda de los 4 de la ex CNE” de funesto antecedente antidemocrático, quedará como piojos, ante lo que pudiera ocurrir. Si el TSE optará por incumplir su deber constitucional, tendrá que rendir cuentas a la justicia del pueblo y luego a la Justicia Suprema, este es el quid de la cuestión, ningún Tribunal de Bolivia debe incumplir lo que la Asamblea Constituyente de Bolivia determino, la Asamblea Legislativa aprobó y el actual Presidente la promulgo como Constitución Política del Estado Plurinacional y que al momento de asumir posesión, ante la mirada del pueblo, juro cumplir, respetar, acatar y hacer cumplir, respetar y acatar, la Ley de Leyes.

El Presidente, al intentar el desconocimiento jurídico constitucional, se coloca por encima de la Ley y de los principios democráticos, configurando una tácita desconstitucionalización. Nuestra Constitución no es una Ley más, sino que expresa la voluntad del Poder Constituyente de todo el pueblo en el que radica la soberanía y del que provienen todos los poderes del Estado, incluido el del Presidente. Eso es democracia. Rechazar el 21F, es demagogia. El dignatario de Estado no debe asumir el rol de soberano tutelando a todos.

Los politólogos, el pueblo, comprendemos que el Presidente, ante la realidad de la pérdida de imagen y el distanciamiento de sectores de trabajadores combativos y de la clase media, por la corrupción imperante, en un momento de serena meditación no desee postularse y “Por Bolivia” —slogan de Oscar Unzaga de la Vega, Jefe de F S B— se aboque a concluir el 2019 su labor.

Pero es indiscutible que los que se enriquecieron, en forma multimillonaria, con comisiones en obras de construcción, compra del satélite, teleféricos, fondo de desarrollo campesino, barcazas chinas, negociados chinos, validos de la imagen del mandatario, estén haciendo lo imposible para que continúe postulándose para así resguardarse que otro gobierno fiscalice actos de corrupción.

Al propio Jefe del MAS, Evo Morales Ayma, le conviene haya un otro gobierno que haga fiscalización de sus periodos de gobierno, se convencerá que surgirán hechos de corrupción que él ni se imagina ni fue de su conocimiento. Sus ministros, viceministros, senadores, diputados y todos sus acompañantes, servidores públicos, incluido el vicepresidente, si estuvieren inmersos en corrupción, serán procesados, no podrían culpar al Presidente.

Porqué, Evo Morales Ayma, en un momento de reflexión y sometimiento a la voluntad soberana del pueblo, no da un ejemplo de real acatamiento a la Constitución y en gesto de “desprendimiento” haga posible que otros militantes del MAS, o de las generaciones jóvenes de nuestra patria, tengan el derecho de gobernar Bolivia? Sería un hecho histórico, mucho más cuando la mayoría de los regímenes impopulares, como la de Cristina Kirchner, en Argentina, Lula da Silva, en Brasil, Larrea de Ecuador, Nicolás Maduro en Venezuela, están siendo cuestionados por fantásticas multimillonarias sumas de dinero que se apropiaron perjudicando el desarrollo de sus países. O cuando el nuevo Presidente de Colombia, Duque, el elegido Presidente de México, Juan Manuel López, manifestaron que incursionaran en acuerdos con Estados Unidos, haciendo respetar su dignidad, sin admitir injerencia en asuntos internos de sus naciones, algo más cuando Cuba, con el nuevo Presidente, admitió la vigencia plena de la propiedad privada y establece entendimiento con los Estados Unidos.

Entonces, el Presidente Morales, vera que solo quedan Ortega en Nicaragua y Maduro en Venezuela, que están tiñendo de sangre popular sus patrias, por solo contentar a sus conmilitones que hicieron grandes fortunas y prefieren que sus pueblos se alcen en armas.

Si el Presidente insiste en su “capricho”, seria procesado por vulnerar garantías constitucionales advirtieron miembros del Comité Nacional de Defensa de la Democracia, el MNR, PS1G, Fuerza Republicana Federal, MIR, MIP, parlamentarios de UD.PDC y las Plataformas Ciudadanas, estos sin militancia partidaria, convencidos que la alternancia en el poder político, es la solución pacífica a la problemática nacional.