Sincretismo en una nueva cultura

Hace 526 años atrás, los españoles pisaban el nuevo mundo primero en un esfuerzo investigador para ampliar los horizontes del mundo, para luego convertirse en una campaña de conquista territorial que derivó en una secuela de abusos, prepotencia, muerte, esclavitud y negación de su calidad de seres humanos a los nativos de las nuevas tierras. Sin duda ha sido un acontecimiento global que cambio la faz de la tierra, la historia, la economía, la espiritualidad, las costumbres y la cultura. Pero después de más de cinco siglos, las controversias siguen vivas sobre este acontecimiento.

Hay quienes consideran el descubrimiento de América como una invasión y los que califican a ese hecho como el encuentro de dos culturas. La polémica es inacabable entre aquellos que señalan a la llegada de Colón como una desgracia, un factor destructivo, y los que destacan el hecho histórico y sus derivaciones culturales. De todas maneras es inocultable reconocer que se trató de una proeza para su época, ya que después de haber navegado 72 días con sus noches, el marinero Rodrigo de Triana avistaba tierra, era la Abya Yala o lo que ahora se conoce como el continente americano, aunque Colón, que comandaba la expedición, creía haber llegado a la India o a Catay, nombre que se dio en los relatos de Marco Polo, a una parte de China.

En las valoraciones pesan mucho los excesos de los conquistadores sobre los pueblos americanos, y en 1992, cuando se recordaba 500 años de la llegada de los españoles hubo movilizaciones y pronunciamientos con una coincidencia de apelativos con los que se calificada negativamente a este acontecimiento. Se decía que fueron 500 años de resistencia, y se recordaron los excesos de los españoles, la implantación de la “mita” (trabajo forzado impago), la esclavitud, el “pongueaje” (servidumbre y propiedad de los españoles sobre los indios y la tierra) que perduró hasta mediados del siglo pasado en Bolivia. Ediciones de periódicos antes de 1952, anunciaban la venta de tierras con doscientos, 300 o más indios “pongos” de distintas edades y sexo.

Sin duda la dominación española fue torpe, pero también legó la cimiente para una nueva cultura. En nuestro país, el régimen que gobierno desde 2006, considera al 12 de octubre, como el Día de la Descolonización, establecido por decreto supremo emitido el año 2011. Aunque hubo un momento de acercamiento con España, también se exteriorizaron actitudes hostiles que perjudicaron las relaciones. En la actualidad parece que las aguas se tranquilizaron y la cooperación española es una de las más importantes.

Pero eso no esconde las suspicacias pese a que han transcurrido 526 años desde aquel 12 de octubre de 1492 cuando Cristóbal Colón pisaba la isla llamada entonces Guanahani, que hoy es San Salvador, enlazando de esta manera la historia, los destinos y la suerte de los habitantes del nuevo continente con los de Europa y Asia. En realidad, se abría un mundo nuevo y más amplio, un horizonte diferente se presentaba al orbe.

Llegó una nueva cultura, la religión y las costumbres europeas; y simultáneamente se llevaron al viejo continente alimentos hasta ese momento desconocidos y que hoy son infaltables en todos los menús del orbe, entre otros, la papa, el cacao, el maíz, que forman parte de la cotidiana dieta. Sin duda, el descubrimiento de lo que hoy es América cambio la historia y la geografía mundial al inscribir un nuevo continente entre los existentes en el mundo conocido en 1492. Cambió la concepción que se tenía del planeta y provocó algo que los expedicionarios no habían imaginado. Abrieron un nuevo espacio para la unión de dos mundos, generando el nacimiento de una nueva identidad producto del encuentro y fusión de los pueblos originarios del continente americano y los colonizadores, dando lugar a un mestizaje cultural que tiene cada vez mayor gravitación, y que a diario se enriquece.