Sobre las prioridades

La tragedia que vive Bolivia por las intensas lluvias, que dejaron un trágico saldo de muerte y cuantiosos daños, parece no conmover al país, que ve como el cambio climático genera destrucción y enormes riesgos, pero tanto las autoridades como la población permanecen contemplativos, conformándose con paliativos para atender las emergencias.

Hoy más que nunca debemos reflexionar sobre las prioridades. Las reacciones en defensa del planeta se acrecientan en el mundo, pero en Bolivia son solamente enunciados que aún no se cumplen. Es verdad que se requiere alcanzar la industrialización y el progreso, ya que todos los bolivianos estamos conscientes del atraso en todos los campos de la economía, la producción, las comunicaciones, el transporte, la salud, la educación, la ciencia y la tecnología. Pero alcanzar el desarrollo no implica destruir lo más sagrado que es la naturaleza. El aprovechamiento de los recursos naturales debe ser racional, equilibrado contemplando la necesidad de un desarrollo en armonía con el medioambiente.

Pero la realidad nos muestra un rostro muy diferente. En estos momentos el país vive una emergencia que se traduce en algunos datos provisionales preocupantes, por el descontrol de los efectos climáticos que dejaron un saldo de más de 18 muertos, grandes extensiones de cultivos dañados, al menos cuatro mil 659 familias afectadas en siete de los nueve departamentos de Bolivia; carreteras interrumpidas, deslizamientos de tierras, accidentes por efecto del deterioro de caminos y otros.

Esta situación que en otros tiempos podía mover a la solidaridad nacional hoy da señales de indiferencia, tanto de algunas autoridades como de la población. La frase del Gobernador de La Paz de que él no es “tractorista” para ir a ayudar en los deslizamientos de Caranavi, es apenas una muestra de que la preocupación está centrada en otras cosas. Es triste comprobar que el jolgorio le gana a la solidaridad y la gente prefiere preparar las carnestolendas antes que prestar atención a las tragedias. Los carnavales de diferentes regiones de Bolivia fueron lanzados oficialmente con bombos y platillo la semana pasada.

El ministro de Defensa, Javier Zavaleta, informó que hasta el momento 22 municipios fueron declarados en desastre y 16 en emergencia por efecto de las lluvias e inundaciones en diferentes departamentos del país.

Según los datos oficiales, Cochabamba tiene cinco municipios con declaratoria de desastre, entre ellos, Villa Tunari, Chimoré, Quillacollo y Mizque; en Santa Cruz están con esa declaratoria Lagunillas, Cuevo, La Guardia, Yapacaní y San Juan. En Beni cuatro municipios se declararon en emergencia: Loreto, Rurrenabaque, San Borja y Santa Rosa de Yacuma. En Chuquisaca están en emergencia los municipios de Villa Huacaya y Palos Blancos. En Tarija también hay emergencia. En total, se han reportado oficialmente 37 municipios en desastre y 21 en emergencia. En el departamento de La Paz están gravemente afectados los municipios de Coroico, Guanay, Alto Beni, San Buenaventura, Palos Blancos y Caranavi. En el departamento de Potosí, siete municipios han sido declarados en emergencia y dos en desastre: Tupiza, Villazón, Atocha, Choca, Llica, Tomavé y San Agustín; y Colchaka y Belén de Umiri respectivamente.

La solidaridad no puede mostrarse solamente con palabras, es necesaria la acción para auxiliar a quienes necesitan ayuda, pero fundamentalmente, de una vez se tiene que comprender que la previsión es la única forma de ofrecer seguridad, para lo cual se tienen que definir políticas integrales de prevención, y respuesta inmediata a situaciones de emergencia.