Tensa relación entre México y EE.UU. continuará pese a un muro casi enterrado

Martí Quintana

Los retos en seguridad, comercio y migración entre México y Estados Unidos persistirán tras los comicios legislativos de la primera potencia mundial, pero no prosperarán asuntos primordiales para el jefe de la Casa Blanca, Donald Trump, como la construcción del muro fronterizo.

En una entrevista televisiva, el canciller de México, Luis Videgaray, señaló que continuarán “en buena medida los retos” bilaterales existentes desde el triunfo de Donald Trump en noviembre de 2016.

“Tanto en materia comercial, como migratoria y de seguridad”, enfatizó al hablar de las elecciones de mitad de mandato del martes en el país vecino, en las que los demócratas recuperaron la Cámara de Representantes, mientras que los republicanos mantuvieron el Senado.

Aunque se han limado algunas asperezas, México y Estados Unidos enfrentan una difícil relación bilateral atizada por la retórica del republicano, contraria a la migración y al libre comercio.

“La agenda política y comercial que México y Estados Unidos tienen no se va a mover”, subrayó hoy a Efe Aribel Contreras, coordinadora de la Licenciatura en Administración de Negocios Internacionales de la Universidad Iberoamericana.

Para la especialista, en materia comercial se mantendrá el acuerdo pactado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-Mec, en español) tras la compleja renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN).

“Los republicanos y el sector empresarial y legislativo de México hicieron ‘lobbying’ (cabildeo), y esto asegura que se va a dar la ratificación del T-Mec para el año 2019”, remarcó.

Este asunto es de enorme importancia para México, pues Estados Unidos es su principal socio comercial y el TLCAN engloba en su conjunto más de 1 billón de dólares anuales de intercambio.

Aunque Videgaray se mostró optimista sobre la ratificación del acuerdo, advirtió que el proceso no será “sencillo”.

Y en ello coincidió el representante del Partido Republicano estadounidense en México, Larry Rubin, quien dijo que la reconfiguración de la Cámara de Representantes puede restar “rapidez” al proceso legislativo.

Presumiblemente salvado este importante reto, parece también un hecho que no prosperará la construcción del muro fronterizo a lo largo de los más de 3.000 kilómetros de frontera compartida, un caballo de batalla de Trump.

“Una Cámara de Representantes de mayoría demócrata muy difícilmente distraerá recursos de otros temas para el financiamiento de su proyecto”, apuntó al canciller.

Al respecto, Contreras recuerda que ya en la difícil aprobación de presupuestos de 2018 de Estados Unidos -antecedida por un cierre administrativo de tres días- quedó demostrado que “ni demócratas ni republicanos están a favor del muro”, al destinar una partida mucho menor a la que pedía el mandatario.

Finalmente, queda por ver de qué manera Trump modificará su fuerte discurso anti migratorio, que ha dirigido especialmente contra centroamericanos, mexicanos y personas de Oriente Medio.

Un duro mensaje que, previo a estas elecciones, dirigió con contundencia a los miles de migrantes centroamericanos que estos días recorren México en varias caravanas.

Y que ha ejemplificado buscando cancelar el programa de Acción Diferida (DACA), destinado a jóvenes indocumentados, y que el lunes el Gobierno estadounidense solicitó al Tribunal Supremo que evalúe.

Contreras recordó que los demócratas tienen más “empatía” hacia México y América Latina, por lo que se esperarían algunas “propuestas migratorias” más amables desde la Cámara Baja.

“Se le han obstaculizado sus políticas radicales. En realidad tampoco es que haya logrado hacer todo lo que ha dicho, pero sin duda va a tener más obstáculos”, señaló a Efe la directora de la ONG Sin Fronteras, Ana Saiz, que destacó que los comicios de medio término han sido sobre todo “simbólicos” por la elección de mujeres, incluyendo latinas y musulmanas, en varios escaños.

Aunque no necesariamente Trump rebaje su tono, sí se espera un cambio de aires con el arribo a la Presidencia de México de Andrés Manuel López Obrador, el próximo 1 de diciembre.

“López Obrador y Trump tiene una agenda robusta en temas comunes más allá del comercio, como la lucha contra el narcotráfico”, consideró Rubin.

En materia migratoria esperó que ambos trabajen en conjunto para lograr una migración ordenada y legal.

López Obrador tiene un discurso mucho más amable con la migración y ha prometido visas e inversión en países centroamericanos.

De esta manera, pese a opiniones en apariencia encontradas, ambos líderes de fuerte carácter podrían llegar a consensos. “Mientras López Obrador tome acciones para que (los migrantes) no suban más al norte, como visas o trabajar con Centroamérica, esto será miel para los oídos de Trump”, concluyó Contreras.