Trump celebra nuevo pacto y recalca que comerciar con EEUU es un “privilegio”

EFE

El presidente estadounidense, Donald Trump, celebró como un éxito “histórico” el acuerdo comercial alcanzado con México y Canadá, que puso como ejemplo de cara a futuras negociaciones al considerar que es un “privilegio” para cualquier nación del mundo comerciar con Estados Unidos.

“Es el acuerdo comercial más importante de la historia de EE.UU.”, afirmó Trump, en un discurso en la Casa Blanca, rodeado de gran parte de su gabinete económico.

Tras un complejo proceso de renegociación, cargado de reproches, los tres países alcanzaron este domingo a última hora un pacto para reformar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), en vigor desde 1994.

Trump subrayó que el nuevo arreglo, que llevará por nombre Acuerdo EE.UU.-México-Canadá (USMCA, por su sigla en inglés), supone un gran logro para los trabajadores estadounidenses.

“Significa que más coches y componentes de automóviles serán manufacturados dentro de EE.UU.”, dijo el presidente.

Trump esgrimió el pacto alcanzado con México y Canadá como una advertencia para futuras negociaciones comerciales, y marcó una vez más el eje básico de sus políticas económicas.

“Es un privilegio para China, es un privilegio para la Unión Europea, es un privilegio para Japón comerciar con nosotros”, dijo el mandatario, citando algunos de los socios con los que actualmente mantiene importantes tensiones comerciales.

Trump ha defendido desde su llegada a la Casa Blanca una agresiva agenda proteccionista, con preocupantes efectos globales, que ha suscitado represalias por parte de socios como China o la UE, que han elevado a su vez los gravámenes impuestos a numerosos productos procedentes de EE.UU.

Respecto a Canadá y México, el presidente recalcó que los aranceles al acero y aluminio de esos dos países seguirán en vigor a la espera de encontrar una alternativa, entre la que mencionó la posibilidad de imponer “cuotas”.

Por su parte, Robert Lighthizer, representante de Comercio Exterior y jefe negociador de EE.UU., auguró que “el USMCA acelerará el renacimiento de la manufactura que disfruta el país bajo el presidente de Trump”.

El acuerdo aún debe ser ratificado por los tres países, y Trump apuntó que su intención es que sea presentado ante el Congreso antes de finales de noviembre, pero su aprobación probablemente deberá aguardar a 2019 y de los resultados inciertos en las elecciones legislativas de ese mes.

Desde el sector automotriz, uno de los que más confrontación ha generado, se aplaudió el compromiso logrado para modernizar el tratado comercial que aumenta del 62,5 % al 75 % el porcentaje de los componentes de automóviles que tienen que ser producidos en Norteamérica para evitar que los vehículos sean penalizados con aranceles.

El fabricante Ford se mostró “muy esperanzado” y afirmó su disposición para “ser un socio cooperador” con el fin de apoyar un “sector del automóvil integrado y globalmente competitivo en Norteamérica”.

Los mercados recibieron con buenos ojos el acuerdo, especialmente después de semanas de dudas y escalada de tensiones entre los socios comerciales, y el Dow Jones de Industriales, el principal indicador de Wall Street aumentaba un 0,74 % a media jornada.

El viejo TLCAN, en vigor desde 1994, engloba un billón de dólares anuales en intercambios, pero ha sido sometido a un proceso de renovación durante meses tras la llegada a la Casa Blanca de Trump, que lo había criticado de manera reiterada como un “desastre”.

A finales de agosto, Washington y México alcanzaron un acuerdo bilateral preliminar, al que faltaba sumarse Canadá, lo que añadió presión sobre el primer ministro Justin Trudeau para no quedarse fuera.

“Un acuerdo trilateral es mucho mejor económica y políticamente, y hará su eventual aprobación en el Congreso más probable”, explicó a Efe el vicepresidente del centro de estudios Council of the Americas, Eric Farnsworth.

Farnsworth sostuvo que el acuerdo cuenta con “una saludable dosis de cambio de nombre”, aunque reconoció que algunas de “las provisiones acordadas, particularmente en el sector automotriz, son más severas que en el actual TLCAN”.

“Esto elevará los costes que serán en última instancia soportados por los consumidores, especialmente la clase media”, reflexionó el experto.