Una cultura de verificación de suelos ayudaría a prevenir desastres en La Paz

EFE

El experto boliviano Héctor Macchiavelli mantiene que es necesario que los ciudadanos de La Paz formen una cultura de verificación de suelos para prevenir tragedias como un reciente deslizamiento que provocó el desplome de decenas de viviendas, con cientos de damnificados y cuatro desaparecidos.

Macchiavelli señaló en una entrevista con Efe que los paceños aún no están preparados para prevenir y afrontar posibles deslizamientos de tierras en una ciudad como la suya, erigida entre laderas de los Andes a una altitud media de unos 3.600 metros.

Por ello, ve necesario que se trabaje en la educación en esta temática para crear «conciencia» de la importancia de conocer los suelos de La Paz.

«Es determinante la parte educacional, la concientización y la labor informativa de la Alcaldía (…) para que la gente no invierta sus recursos en cosas que no les va a durar mucho tiempo e incluso que le puede costar sus vidas», expresó.

El experto es ingeniero geólogo con una larga trayectoria en ese campo y autor del libro «69 deslizamientos acaecidos en la ciudad de La Paz», que hace un conteo de los derrumbes más importantes hasta 2010 en la sede del Gobierno y del Parlamento bolivianos.

«En un gran porcentaje, no sabemos en qué suelo estamos construyendo, la gente no comprende la importancia que tiene», recalcó el geólogo.

La Paz cuenta con al menos 300 ríos, entre superficiales y subterráneos, y muchos barrios se erigen en laderas de las montañas, por lo que estas tragedias generalmente suceden después de intensas lluvias cuyas aguas se infiltran en el terreno.

Según Macchiavelli, entre el 60 y 70 por ciento del suelo paceño es vulnerable y puede ser «susceptible a deslizamientos», por las características geológicas y los distintos tipos de terrenos, por lo que es importante conocer esa información.

El martes de la pasada semana se produjo un deslizamiento en las zonas de San Jorge Kantutani e Inmaculada Concepción que dejó 68 viviendas colapsadas, 22 que deben ser demolidas, 53 evacuadas preventivamente, 26 que se analiza su demolición y al menos 180 familias afectadas.

Más de 700 personas fueron alojadas en campamentos, según la Alcaldía, aunque algunas van recibiendo viviendas sociales.

De acuerdo el alcalde de La Paz, Luis Revilla, la gran mayoría de las viviendas en esa zona no tenían autorización de construcción y el sector es catalogado como «zona roja», además de que hace años era un botadero municipal.

Precisamente los asentamientos ilegales en territorios vulnerables son una de las causas determinantes para que en La Paz sucedan cada año deslizamientos de distintas magnitudes.

«Lamentablemente no aprendemos, pero las necesidades de la gente hacen que aparezcan nuevas construcciones, nuevos barrios, es un problema social», señaló el geólogo.

Además del crecimiento de la urbe sin una planificación, otro de los factores que incide en estos deslizamientos en La Paz, a juicio de Macchiavelli, es la deforestación de los suelos para hacerlos habitables, lo que genera menor estabilidad del terreno y las construcciones de casas añaden más peso del permitido.

Según el experto, también es necesario un trabajo en conjunto entre Alcaldía, Gobernación y Gobierno central para analizar soluciones a largo plazo.

En estos últimos veinte años en La Paz sucedieron al menos cinco deslizamientos de magnitud que afectaron a miles de familias y que aún con esas experiencias «no estamos preparados», continuó Macchiavelli.

Ni tampoco se aprende de estas tragedias, porque muchas de las familias afectadas pretenden construir nuevamente sus casas en los lugares que ya se deslizaron en alguna ocasión.

El geólogo señaló que en el área del último deslizamiento ya hubo un derrumbe de 1988, pero aun así «no aprendemos».