Una pausa para la reflexión

La presión de la vida cotidiana, muchas veces al borde del estrés hace que la gente dedique muy pocas ocasiones a la pausa regeneradora y vivificante. La exigencia de un rendimiento muchas veces superior a lo normal suele provocar diversos trastornos físicos y mentales, por ello resulta reconfortante dedicar algún tiempo a la meditación sobre la forma como nos comportamos en la familia, con los amigos, en el trabajo y ante las responsabilidades con el país, ante la comunidad y especialmente frente a los problemas del medo ambiente.

Es bueno también dedicar un tiempo a pensar sobre los políticos y sus promesas, incumplimientos y aciertos, más aún cuando ya ha tomado fuerza el ambiente electoral, en el que los políticos no tienen ningún reparo en faltar a la verdad, denigrar al oponente y esconder sus verdaderas intenciones mediante eufemismos.

Precisamente el calendario ofrece algunas ocasiones para la reflexión especialmente en momentos en los que al ajetreo cotidiano se suman las tensiones sociales, económicas y especialmente políticas. Esta semana es propicia para detenerse a evaluar los hechos, inspirados en el significado espiritual profundo que evoca la necesidad de encontrase con uno mismo, dejar los problemas cotidianos y ver con humildad los misterios de la vida y la muerte. La Iglesia Católica y los cristianos, conmemoran en esta época del año la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesucristo, al que consideran Hijo de Dios. La festividad comenzó el Domingo de Ramos, y finalizará el Domingo de Resurrección.

Su origen se remonta a la celebración de la Pascua, reflejada en el Antiguo Testamento de la Biblia, en el libro del Éxodo. Allí se narra la marcha del pueblo de Israel del cautiverio en Egipto hacia la tierra prometida, y se explica cómo debe ser llevada la celebración pascual para el pueblo hebreo.

Los cristianos, sin embargo, separaron la celebración de la Pascua judía y en el Primer Concilio de Nicea (año 325 d. de C.), definieron liturgias propias enfocadas en la resurrección de Jesucristo. De esta manera, millones de creyentes recuerdan la Semana Santa con diversas liturgias sobre la vida de Jesús, que a su vez la representan con ceremonias de diverso significado sobre algunas de sus enseñanzas; la alegría de verlo entrar triunfante a Jerusalén está relacionada al Domingo de Ramos, y el luto por su sacrificio en la cruz explica el misterio de la Resurrección.

Durante esta semana se recordará como Jesús purificó el Templo expulsando a los mercaderes; la forma como se enfrenta con los líderes religiosos de su tiempo, así como con los sacerdotes y ancianos que cuestionaban su autoridad para predicar. Enorme significado actual tiene la determinación de que las iglesias paguen impuestos, al recordar el episodio en el que los fariseos, en un intento de hacer que cometa algún error, le preguntaron a Jesús si se debía pagar impuestos. Jesús les respondió mostrando una moneda: “Dad, pues al César lo que es del César; y a Dios lo que es de Dios.

El jueves, Jesús demostró su sencillez y humildad lavando los pies a sus discípulos. Fue llevado ante los jueces de Herodes a Pilatos, ya que ninguno quería asumir una decisión. Pero la crueldad pudo más y sin elementos que probaran algún delito o alzamiento contra el poder, lo sentenciaron a morir crucificado, no sin antes sus juzgadores lavarse las manos, simbolizando que no eran responsables de semejante decisión. También es digno de meditar el Sermón de las Siete Palabras, que en su mensaje profético, lanza un contenido espiritual, político y social, que se acomoda a los actuales tiempos.