Urgencia de la prevención

Otra tragedia más que conmueve a la comunidad y vuelve a poner entre las prioridades la necesidad de planificación urbana y la prevención. Un deslizamiento en la zona Inmaculada Concepción, uno de los barrios relativamente nuevos de La Paz sufrió un colapso geológico que provocó un amplio deslizamiento que arrastró a por lo menos 84 viviendas, dejando cerca de unos 400 damnificados y hasta personas desaparecidas. El desastre movilizó a centenares policías, de funcionarios municipales, gente de Defensa Civil y voluntarios. El panorama en la zona del deslizamiento es desolador.

Una de las principales preocupaciones de los damnificados era rescatar lo poco que queda en sus viviendas destruidas, lo que generó fricciones con los policías y funcionarios ediles que limitaron el acceso a la zona por seguridad. Diversas instituciones hicieron llamados de solidaridad para que se apoye a las víctimas, mientras las autoridades se avocaron a intentar controlar el siniestro. En forma recurrente nuestro país y la sede de Gobierno sufre graves daños en la época de lluvias, lamentablemente poco se hace para prevenir y enfrentar estas situaciones de desastre. El declarar zonas de emergencia es poco menos que reconocer la impotencia para dar soluciones duraderas a un problema que no es nuevo y que se presenta todos los años. Lamentablemente es deficiente la labor de prevención y la capacidad de dar respuestas rápidas mientras los riesgos son cada vez mayores.

Existen carreteras que constantemente tienen problemas en los mismos sectores en los que se ha gastado cuantiosas sumas en reparaciones que duran poco. Hace poco se lamentaba el deslizamiento sobre la carretera a Caranavi que ocasionó una veintena de personas fallecidas y varios lesionados, hecho que volvió a poner en evidencia escasa capacidad de reacción inmediata frente a desastres de magnitud. Recordemos que el año 2011se produjo un mega deslizamiento que se llevó 400 casas, dejando por lo menos 5 mil afectados en siete barrios de la ladera este de la ciudad de La Paz, entre ellos «Barrios de Verdad», en las que «invirtió» la Alcaldía.

Las casas son construcciones en «zonas deleznables», con escaso o ningún control municipal, pero si en cuanto a recaudación; irresponsabilidad y otras causas que tienen que ver con el rápido crecimiento de las urbes, hecho que atrae consigo una serie de problemas, por ejemplo, contaminación de suelo, agua y aire; ocupación de los bosquecillos y pulmones de la ciudad; la privatización de espacios públicos, entre muchos otros.

A ello se suma que el municipio de La Paz, así como los municipios aledaños carecen de políticas serias para afrontar la situación, y para colmo de males la política divide a las alcaldías impidiendo trabajar en la consolidación de una gran metrópoli que podría evitar el desperdicio de esfuerzos, gastos y materiales.

ONU-Hábitat considera que la urbanización rápida -especialmente en ciudades de países en vías de desarrollo-, plantea numerosos desafíos en la distribución espacial de personas y recursos, así como en el uso y consumo de suelo. Señala que las ciudades que crecen en sentido horizontal no son sostenibles a largo plazo debido a externalidades negativas, como congestión, problemas de infraestructura, contaminación y desagregación social, y en ellas es cada vez más difícil administrar el constante aumento de la población urbana por el crecimiento urbano desordenado. Como resultado, la presión sobre el suelo y los recursos naturales, así como las limitaciones de movilidad y acceso a energía, empiezan a tener efecto negativo en la economía y en la eficiencia de la ciudad-región.

Empero, la cooperación internacional, está dispuesta a brindar apoyo a los gobiernos municipales, departamentales y nacionales, siempre que exista el compromiso para mejorar políticas, planes y diseños en busca de ciudades más compactas, socialmente inclusivas, mejor integradas y conectadas, que promuevan el desarrollo urbano sostenible y puedan adaptarse al cambio climático. En el ámbito de la planificación y el diseño, ONU-Hábitat enfatiza la prevención y promueve la planificación por fases, empezando por garantizar un acceso adecuado a los servicios urbanos básicos.

Señala que, combinado con tecnología moderna, una mejor planificación urbana puede resolver muchos de los problemas que enfrentan las ciudades y de esta manera alcanzar soluciones duraderas. Las tragedias que conmueven a las ciudades y regiones, como los deslizamientos e inundaciones, podrían mitigarse con responsables medidas de planificación y prevención, que afronten oportunamente el desbordante y desordenado crecimiento de las ciudades.