Web Summit se despide con apuesta por la paz y contra la intolerancia

EFE

“La revolución digital tiene que ser para la paz”, defendió el presidente de Portugal, Marcelo Rebelo de Sousa, en la clausura de la Web Summit en Lisboa, tras un programa frenético de cuatro días que ha convocado a 70.000 visitantes.

“La revolución digital tiene que ser para el diálogo, para la paz. Se que es difícil, porque esta ola que atraviesa el mundo va a durar cuatro, seis, ocho años más, pero es lo opuesto a la revolución digital, a su significado”, dijo Rebelo de Sousa.

Para frenar esa “ola” que sacude el mundo, el jefe del Estado portugués abogó por luchar a favor de “la libertad, el multilateralismo y la paz”.

Las cifras de esta edición, la tercera de la Web Summit en Lisboa, confirman su crecimiento: 70.000 asistentes de 160 países, 20.000 empresas repartidas en cuatro pabellones, 1.200 oradores y 2.500 periodistas acreditados.

La cita abrió una ventana al futuro, de la mano de la inteligencia artificial, y permitió constatar el creciente protagonismo de los emprendedores y las pequeñas y medianas empresas en la revolución digital.

Ejemplos como el de la inglesa Wayve, creada por jóvenes estudiantes de Cambridge, que ganó el concurso de “start ups” (empresas emergentes) de la clausura con una aplicación para coches autónomos, imponiéndose a 168 empresas de 40 países.

También como una aventura emprendedora nació Headspace, una aplicación de móvil para meditar que hoy suma más de 30 millones de usuarios.

Su impulsora, Megan Jones Bell, la creó con la idea de “promover la salud mental antes de que se torne un problema” y sostiene que, su uso durante diez días, reduce el estrés en un 14 por ciento y la irritabilidad en más de un 25.

En esta última jornada hubo espacio para la reflexión sobre las consecuencias del abuso de las nuevas tecnologías y la necesidad de tratar las “tecno-adicciones”.

El futuro de los medios de información en la sociedad digital fue otro de los temas del día, con un diagnóstico que no deja lugar al optimismo: casi el 70 por ciento de los participantes en un improvisado sondeo -alrededor de 120 personas- coincidieron en que el periodismo está “enfermo”, aunque sólo un 2 por ciento opinó que está “muerto”.

La “enfermedad” se agrava con las “fake news” y la capacidad, exponencial, de difusión de las noticias falsas que abren las nuevas tecnologías.

La “cura” para este mal está en la transparencia, según la directora de innovación de Mozilla, Katherina Borchert.

“En estos tiempos en los que se considera al periodismo como enemigo”, dijo en alusión al clima político en Estados Unidos, “ayuda mucho explicar cómo funciona el periodismo, cómo se hace. Hay que asegurar más transparencia”.

Y el origen del problema puede ser también la solución, a juicio de Lucie Beudet, cofundadora de Konbini, para quien las nuevas tecnologías abren también “una gran oportunidad para la difusión de contenidos en todas las plataformas”.

La noticia del día para los organizadores fue el anuncio de que el fundador de la Web Summit, Paddy Cosgrave, se instalará con su familia en Lisboa y ampliará las oficinas del grupo.

La Web Summit nació en Irlanda en 2010 y se trasladó a Portugal en 2016, inicialmente por tres años.

Sin embargo, este año, anunció que fijará su sede en la capital lusa por una década a cambio de una contrapartida de 11 millones de euros (12,6 millones de dólares) anuales, un buen negocio para el país, según el Gobierno del socialista António Costa, que asegura que la convocatoria deja ingresos por 300 millones de euros (343) anuales.

“Son todos bienvenidos el próximo año”, remató Cograve en la clausura.